Xavier Thévenard

Xavier Thévenard. El control en la larga distancia.

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El pasado mes de agosto, Xavier Thevenard se hizo con su tercera victoria en la prueba de larga distancia más importante del mundo, UTMB. Pocas personas como él dominan con su gran temple este tipo de carreras. Tal y como nos comenta, correr un ultratrail es una cuestión de lógica. Sobre su forma de afrontar esta carrera, con un ritmo de salida muy inferior al de sus principales rivales, y de ver la actividad en montaña, gira esta charla con una persona que se ha ganado el derecho a entrar en la historia de este deporte.

 

Texto: Kissthemountain.

K: El otro día hablando con un amigo en un entrenamiento comentábamos los altos ritmos de salida que hay en UTMB [Ultra Trail du Mont Blanc]. El primer ascenso a Le Delevret está situado a 13 kilómetros de la salida. La diferencia que te llevaba la cabeza era, en este punto, de unos tres minutos y medio. Eso supone 17 segundos por kilómetro. Así de primeras no parece mucho, pero si trasladas ese tiempo a un maratón de asfalto es un abismo. De los diez primeros clasificados en este paso [Xavier pasa en sexto lugar], solamente tú entras en el top-ten en meta. La mayoría del resto ha abandonado antes de llegar a Chamonix. En el kilómetro 55, en el Col de la Seigne, llevas un retraso de casi 14 minutos. Sinceramente, creo que tu gestión de la carrera es más adecuada de la que llevan Walmsley, Jornet, Miller, Tollefson o Court, entre otros. Me gustaría que me hablaras de cómo percibes tú los altos ritmos que se imponen en los primeros kilómetros y cómo gestionas la presión mental de saber que los favoritos marchan con cierta ventaja por delante de ti.

X: En una carrera ultra es importante no preocuparse por la noción de resultado. Hace falta meterse en una burbuja y abstraerse de la competición. Cuando estoy en la salida de una carrera de este tipo, pienso únicamente en hacer las cosas a mi manera. Sé que si soy bueno con mi ritmo y con la alimentación, normalmente el resultado será satisfactorio para mí. Soy consciente de que no soy el más rápido y de que no soy un buen corredor en llano. ¿Por qué intentar seguir a aquellos que son más fuertes que yo? Si al principio de la carrera comenzamos a preocuparnos por las adversidades y mantenemos un ritmo demasiado alto que no nos conviene es evidente que sufriremos un golpe en algún momento dado. Un ultra es una simple cuestión de lógica. Un maratón de asfalto es muy diferente a una carrera de ultra trail. Siempre queremos comparar disciplinas que no requieren las mismas capacidades ni aptitudes. En un ultra hace falta ser montañero y no tanto corredor.

K: No sé si es tu sensación, y te pido disculpas si crees que lo que te voy a comentar es erróneo, pero creo que en la pasada edición de UTMB no se te tuvo todo el respeto que mereces. Los días antes de la prueba muy pocos te incluían entre los favoritos. Todo el mundo hablaba de la gran batalla entre Walmsley y Jornet con un posible invitado en el nombre de Zach Miller. Creo que una persona con tu trayectoria, y más en esta carrera, hubiera merecido más atención por parte de los medios y del público en general. Me gustaría que reflexionaras sobre tres cuestiones de esto que te comento. Lo primero es que me digas si en algún momento sentiste algo de rabia o enfado por esta situación. En segundo lugar, quería saber por qué se produce esto. ¿Crees que eres una persona menos mediática que los otros? ¿Por qué? Por último, me  gustaría conocer tu opinión sobre si esta situación te conviene y te libera de cierta presión.

 

Xavier Thévenard

 

X: Si corro es por pasión, por amor a las montañas. Estoy muy apegado a la actividad. Es lo que me hace despertar por la mañana. Es como si floreciese cuando corro. La competición es simplemente una fuente de motivación, pero no es mi principal deseo. No corro por el reconocimiento ni por las victorias. Lo hago porque lo necesito para mi salud física y mental. Invierto todo lo que puedo en alcanzar mis objetivos y en demostrarme que puedo hacerlo. Me encanta el desafío. La aventura es lo que da sentido a mi vida. Todo lo demás, los medios o la comunicación es algo superficial para mí. Soy consciente de que es importante porque gracias a mis patrocinadores y a la mediatización de este deporte puedo vivir de esta manera mi pasión, pero no me importa la condición que se me da. Outsider, favorito, corredor de domingos… Mi objetivo al comienzo de cada carrera es hacerlo lo mejor posible. Busco ser un buen corredor para mí, no un corredor mediático. Además, no se corresponde con mi temperamento. Soy más bien una persona tranquila y discreta. No le doy mucha importancia a si los medios están o no interesados ​​en mí, ni al estatus que me dan. Mi objetivo es estar bien con mi cuerpo, mi cabeza y mis zapatillas de deporte. Eso es lo que me interesa. Me ayuda a mantener mi equilibrio de vida.

K: Me gustaría ir a dos puntos de la carrera. El primero es entre Col Ferret y La Peule. Me refiero al momento en el que das caza a Zach Miller y te pones en primer lugar. ¿Qué sientes por dentro en ese instante? ¿Supone este momento una especie de liberación y por tu cabeza pasa la expresión, “aquí está Xavier Thevenard de nuevo, la persona que no daban como favorito”? ¿Te ves ganador en este momento? El segundo lugar al que quiero ir es a Chamonix. Me gustaría que te transportaras ahora allí y me dijeras qué sentiste al llegar a sus calles en primer lugar con un público enfervorecido que gritaba y aplaudía. ¿Se llega a llorar?

 

X: Cuando cogí a Zach Miller en Arnuva, no me dije que quizás podía ganar la carrera. El hecho de que Zach estuviera o no conmigo no me importaba. Mi objetivo era mantener mi ritmo y cumplir con mis tiempos de paso. Me abstraje de su presencia en el Grand Col Ferret. Después de La Fouly, en el descenso de Praz de Fort a Champex, noté que él no quería que me fuese. Intenté varias veces ponerme delante porque su ritmo no me iba bien. Si hubiera estado solo en esa parte de la carrera, pienso que habría ido más rápido, pero como aún faltaba mucho para llegar a Chamonix, me dije que me quedaría con él para ahorrar energía. Sólo lo probé justo antes de llegar a Champex, para ver cómo reaccionaba. En ese preciso momento de la carrera, creo que vi a Zach pagando un poco su esfuerzo. Ventilaba mucho y su zancada era brusca. Pensé que tenía la situación bajo mi control. Además, a partir de Champex, iba a comenzar a tomar sólo geles. Esto me daba confianza porque conozco su efectividad en mi cuerpo de cara a afrontar el final de la carrera.

Cuando salí en cabeza del avituallamiento de Champex, me sentía realmente bien. Ahí sí que contemplé una posible victoria. Pero cada vez que pensaba en una llegada victoriosa a Chamonix, me recomponía y me decía que debía permanecer concentrado en la carrera, en la alimentación, en la hidratación y en el ritmo. Si conseguía mantenerlo, sabía que no fallaría y que la victoria estaría casi asegurada.

Es difícil describir las emociones a la llegada de Chamonix. Son sentimientos únicos. Me embargó una gran felicidad al saber que todo el tiempo que había pasado entrenando había merecido la pena. Me sentí feliz por mi familia, por mi equipo, por mi entrenador, por mis amigos… La inversión de un año entero se veía recompensada. Me vi envuelto en una satisfacción indescriptible. El momento es mágico, como en un sueño. Tras la decepción de Hardrock 100 en el pasado julio, tuve poco tiempo para consolarme [Xavier fue descalificado cuando marchaba con una gran ventaja sobre el segundo clasificado por recibir una mínima asistencia en forma de agua fuera de las zonas establecidas para ello]. Por eso a la llegada vertí agua en la cabeza y di un sorbo de mi flask. Era una forma de guiñar y de decirle a Hardrock 100: “¿Ves? No es un sorbo de agua lo que marca la diferencia en un ultra”. Tengamos sentido común.

 

“¿Por qué intentar seguir a aquellos que son más fuertes que yo? Si al principio de la carrera comenzamos a preocuparnos por las adversidades y mantenemos un ritmo demasiado alto que no nos conviene es evidente que sufriremos un golpe en algún momento dado. Un ultra es una simple cuestión de lógica”.

 

K: ¿Hasta cuándo veremos a Xavier Thevenard compitiendo en las mejores carreras de larga distancia del mundo? Te he oído decir que para ti la competición es importante pero que lo primordial es el deporte y vivir este tipo de aventuras.

X: No sé hasta cuándo seguiré envuelto en la competición. Lo que tengo claro es que el deporte y la montaña son mi pasión. Me encanta entrenar para preparar un objetivo o una aventura. Da sentido a mi vida. Está claro que algún día seré menos competitivo y habrá menos sponsors que me ayuden. Pero no me importa porque dentro de mí, sé que siempre encontraré tiempo para ir a la montaña. Además tengo otros proyectos deportivos que me motivan y que me gustaría conseguir. La verdad es que hacer este análisis me reconforta.

 

K: ¿Recuerdas tu primera carrera de montaña?¿En qué momento de tu vida y por qué decidiste probar con la distancia ultra. ¿Ha cambiado algo en Xavier en términos de motivación desde entonces?

X: Corrí mi primera carrera de trail en 2009, en el Transju’trail. Era un recorrido de 70 kilómetros con 3.000 metros de desnivel positivo en el Jura. Ese día llovía mucho. Mi padre me ayudaba en los avituallamientos. Pasamos un buen día juntos. Terminé quinto justo por detrás de un tal Dawa Sherpa. Lo encontré realmente duro. La noche después de la carrera no dormí por el gran dolor de piernas que tenía. Al día siguiente tuve problemas para subir las escaleras en clase. Mis compañeros se preguntaban qué me pasaba, pero no les conté lo que había hecho el domingo. La mayoría no lo habrían entendido. En ese momento estaban demasiado preocupados por la fiesta y las chicas. Al año siguiente, con un amigo, fui a correr la CCC, la hermana pequeña de UTMB, con 100 kilómetros y 5.500 de desnivel positivo. Era un proyecto que me entusiasmaba mucho. Lo preparé bien. Para mi sorpresa, gané la carrera con unas condiciones terribles. Estaba tan contento con esa prueba que pensé que había encontrado la disciplina que más me convenía. Hoy, echando la vista atrás, me doy cuenta de que lo que hacía a la edad de diez años o a los 30 era siempre parecido. Correr distancias largas en la naturaleza es lo que siempre me ha gustado. Mi motivación sigue intacta.

 

“La aventura es lo que da sentido a mi vida. Todo lo demás, los medios o la comunicación es algo superficial para mí. Soy consciente de que es importante, porque gracias a mis patrocinadores y a la mediatización de este deporte puedo vivir de esta manera mi pasión, pero no me importa la condición que se me da. Busco ser un buen corredor para mí, no un corredor mediático”.

 

K: Cuándo tenías 14 o 15 años, creo que sentías una especie de obsesión con el Grand Colombier Pass. Tanta, que decidiste ascenderlo por sus cuatro costados en el mismo día. Sé que es una pregunta difícil de responder y que la respuesta siempre depende del punto de vista desde el que se enfoque, pero me gustaría que nos dijeras que supone para ti, en general, la montaña y la actividad en ella, y en particular las de Jura.

X: Cuando era adolescente, me impresionaba la gran carga de entrenamiento que podían asimilar los mejores atletas en el esquí de fondo. Estaba intrigado por el mundo de la resistencia. Yo también quería saber hasta dónde podía llegar mi cuerpo. A los 15 años, tenía curiosidad por saber dónde estaban mis límites. Quería realizar actividad como los grandes, como esas personas que me inspiraban. Por eso me embarqué en desafíos como el de hacer las cuatro caras del col du Colombier en el día. Sólo quería saber si era capaz de hacerlo. Cuando lo logré, miraba a esas montañas y me decía: “Sí, sí, he estado allí sólo con la fuerza de las piernas y la cabeza”. Aún hoy encuentro en esto la mayor de las satisfacciones. Me encanta divertirme en las montañas haciendo viajes personales con varias actividades. Me hace volver a la infancia. Me gusta decirme a mí mismo que soy como un lápiz que intenta dibujar en un mapa el camino más hermoso, el recorrido que realmente me inspira. El Jura es mi tierra natal. Me siento muy bien en este macizo y nunca me canso de cruzarlo de arriba abajo. Las estaciones cambian y hacen que la montaña nunca sea la misma. Siempre que estoy en Jura es diferente. Nunca deja de asombrarme.

 

K: Xavier, has practicado y practicas muchas disciplinas deportivas. Has conocido a lo largo de tu vida a una gran cantidad de deportistas de muy distintos perfiles. Muchos sentimos una gran admiración por ti, pero me gustaría que me dijeras a quién admiras tú del pasado y del presente.

X: En la época del colegio en Pontarlier, hacía biatlón y esquí de fondo. Lógicamente seguía a los atletas de estas disciplinas. Me asombraban por entonces Raphaël Poirée o Sven Fischer. Hoy, miro con admiración los resultados de Martin Fourcade. Me impresiona su regularidad y trato de encontrar inspiración en él. También admiro a Kilian Jornet, Reinhold Messner, Ueli Steck y Patrick Berhault, por sus valores y compromiso con las actividades que realizan.

 

 

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