Núria Picas. Hablando claro con un icono.

 

 

Texto:  Kissthemountain. 

 

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ablamos con Núria Picas, un icono del mundo del trail de larga distancia. Repasamos su trayectoria deteniéndonos principalmente en dos momentos: Cavalls del Vent 2012 y Ultra Trail du Mont-Blanc 2017. Viajamos con ella del pasado al futuro deteniéndonos en un presente en el que vuelve a sentirse ilusionada ahora que parece superar su lesión. Y por supuesto hablamos de política. Una conversación que va fluyendo sola como pocas de las que hemos realizado en Kissthemountain. Un placer conocerte, Núria.

 

Kissthemountain: Hola Núria. ¿Te cojo bien ahora? ¿Qué tal llevas estos días en casa?

Núria Picas: Hola Juanmi. No me pudo quejar. Son días extraños. ¿Y vosotros?

K: La verdad es que con bastante lío. Dándole un buen empujón al lanzamiento de alguno de los proyectos que tenemos entre manos.

N: Marc Pinsach está en uno de ellos, ¿no?

K: Sí, él dirige la revista que tenemos enfocada al skimo y freeride. La verdad es que trabajamos muy bien juntos.

N: Me alegro mucho. Bueno, ¿qué me cuentas?

K: Hace ya tiempo que teníamos ganas de realizar esta charla contigo. Lo que pretendemos es conocer otros aspectos de Núria y ahondar en cuestiones más personales. Ya sabes…, conocer a la persona más que a la atleta. Así que empiezo duro. Me gustaría que viajaras a Cavalls del Vent 2012, una carrera que para mí está en los anales de la historia de este deporte y sobre todo por la competición femenina. Hay imágenes realmente bellas de una gran batalla entre Anna Frost, Emelie Forsberg y Núria Picas. Creo que trasladado a hoy en día podría ser como si en una carrera se enfrentaran Kilian Jornet, François D’Haene, Xavier Thevenard y Pau Capell. Además, el escenario de aquel día no podía ser más épico con unas condiciones meteorológicas realmente complicadas. El otro día volví a ver el vídeo resumen y sentí de nuevo que fue un momento histórico ¿Qué recuerdas de aquella carrera? Imagino que estará para siempre en tu cabeza.

N: Esa carrera ha sido la que marcó el punto de inflexión más importante en mi trayectoria deportiva, pero más aún en mi experiencia vital. Cavalls del Vent 2012 significó muchas cosas. Fue la esencia de la supervivencia, del compañerismo, de la competición, de poner el cuerpo realmente al límite donde jamás había estado en una carrera de larga distancia. Aunque pasen los años, pienso en esa prueba  prácticamente a diario. Si la gente me pregunta por mi victoria más importante, creo que fue en Cavalls 2012 junto a UTMB 2017, pero en cuanto a épica y a estos valores que te he comentado y de la supervivencia, no dudaría en quedarme con la primera. Salieron 1.000 corredores y sólo acabamos 300. Además, nos metimos las tres, Núria, Anna y Emelie, por este orden, entre los 10 primeros de la general absoluta. Impresionante. Es difícil que eso vuelva a repetirse.

K: Otra de las preguntas que quería hacerte más adelante es que, en mi caso, tengo recuerdos de muchas carreras ultra que no se me van nunca. Hay muchos momentos en que sin forzarlo me vienen recuerdos de instantes que me hacen revivir esas carreras con mucha intensidad.

N: Tengo un montón de recuerdos de esa prueba, y eso que tengo muy poca memoria, pero esta carrera está grabada en el disco duro. En las charlas que doy, paso muchas imágenes de Cavalls del Vent 2012 para explicar la esencia del compañerismo a pesar de las condiciones meteorológicas tan duras que se dieron y de que nos estábamos jugando la Copa del Mundo, porque era así… Anna Frost me ayudó en algún momento. Ella tenía más experiencia. Yo también le ayudé. Se ve en una imagen en la que echo la mano hacia atrás para tirar de ella en una subida. Y el título mundial estaba en juego. [Núria se hizo finalmente con la Copa del Mundo en la prueba siguiente en Templiers].

K: ¿Anna te ayudó?

N: Sí, hay una anécdota muy divertida. Estaba lloviendo mucho y hacía un frío tremendo. Paré a hacer pis en el kilómetro 30 o 35. Me aparté del camino y estando en cuclillas, Anna se acercó y medio regañándome me dijo que me levantara, que con la que estaba cayendo me lo hiciera encima para no perder segundos y estar además calentita. ¡Eso me dijo! Piensa que luego en el kilómetro 70, volví a tener ganas de hacer pis y le hice caso. Ha sido una de las únicas veces que he seguido su consejo. Y fíjate. En meta nos separaron sólo 35 segundos. Entramos esprintando. Si me llego a parar y no me lo hubiera hecho encima, igual habría ganado ella.

K: ¿Seguís en contacto? ¿Habláis de esta carrera?

N: Desde que ha tenido la niña, no la veo. Pero con Anna tengo un feeling muy especial. Cuando nos vemos siempre nos abrazamos. Ahora anda por Nueva Zelanda y no tan libre como antes. Ya sabemos que hasta que las criaturas no tienen tres años, no se sale del túnel.

 

 

K: Es inevitable que te pregunte por tu lesión. Parece que va todo mucho mejor. Leí por ahí que ya tenías planteada la temporada que se ha fastidiado totalmente. Me gustaría que me contaras cómo estás, si te has probado… Sé que es una lesión que viene de muy antiguo, del año 2000 incluso, cuando te caíste escalando en Montserrat. También quiero que me hables del punto de vista psicológico. No ha sido de repente, sino que la has visto venir hasta que un día decides parar. Sé que estuviste a punto de anunciar tu retirada hace poco. ¿Tienes dudas a nivel competitivo?

N: He tenido ese sentimiento de que no iba a volver a correr. Llevo ya dos años con esto. Me fui al CAR de Sant Cugat y los doctores me dijeron que al ser una lesión de muchos años y llevar mucho tute encima no lo veían. Me planteo no una retirada, pero sí un paso al lado. Empiezo a hacer mucha bici y a escalar, pero si intento correr, hay mucho dolor. Pau Bartoló me dice que no tengo que tirar la toalla. Iba a comunicar mi retirada a bombo y platillo, pero algo me dijo que no lo hiciera cuando todo estaba preparado. Pensé que por qué tenía que anunciar nada. Los médicos ya me dijeron hace 20 años que no podría volver a correr y luego fui campeona del mundo de ultratrails. ¿Por qué no puede suceder un milagro? Después de esto me puse manos a la obra y fui a ver por recomendación de Pau Bartoló a un médico que se llama Xavi Gasol que es un gran especialista en resonancias magnéticas. Él me dijo que tenía que ir a ver a Jordi Vega que es casi un dios en tobillos. Fui y me dijo que entraría dentro sin darme garantías de nada. La suerte es que vio muchas cosas que antes no me habían detectado: cartílago roto, tendón incrustado en el hueso, mucha materia inflamada, varias cosas que bloqueaban el astrágalo. Y bueno, él lo ha desbloqueado. El problema ha sido que con esto del coronavirus no he podido hacer una rehabilitación como estaba planteada y se me ha inflamado el seno del tarso obligándome a parar y a hacer una infiltración que no entraba en nuestros planes. Va más despacio. He ido a probar y tengo aún dolor, pero diferente al de antes. Cuando esta infiltración haga sus efectos, ya veremos. Creo que voy a poder volver a correr. Siempre digo que la mente es el motor del éxito, y mentalmente ahora estoy preparada. Cuando me lesioné, no. Este deporte es muy duro y estaba muy cansada física y mentalmente. Ha pasado un tiempo y veo que, si esto se cura, mentalmente estoy preparada. Creo que merezco otra oportunidad de correr sin dolor un ultratrail, sin importar mucho el resultado. Ha pasado tiempo, la gente está muy preparada y Núria Picas ya es unos años mayor… También lo he ganado todo. La motivación no es ganar, sino volver a correr sin dolor. Me gustaría estar en la salida de UTMB, de Ultra Pirineu o Transgrancanaria.

 

 

K: Pero con dudas, Núria, de tu rendimiento, ¿no? Tienes 43 años.

N: Nathalie Mauclair ganó UTMB con 45 años. Eso me da aire.

K: Son otros tiempos. Ahora hay más nivel. Imagino que en un futuro será gente más joven la que gane.

N: Espero que sí. No sería bueno para el deporte que Núria Picas volviera a ganar UTMB.

K: Sería muy bonito, Núria.

N: Bonito, pero no bueno.

K: Has mencionado muchas carreras que has ganado y creo que no hace falta nombrar todo tu gran palmarés que probablemente tenga su punto culminante en UTMB 2017. Me gustaría que me hablaras de esta carrera, qué supuso para ti, pero que también fueras dirigiendo tu respuesta hacia qué te queda por ganar. ¿Qué te gustaría conseguir en este deporte, aunque no sean simplemente resultados?

N: ¿Recuerdas que Kilian comentaba que había tachado todas las carreras que quería ganar y que estaba un poco menos motivado? En mi caso, es parecido, aunque no lo mismo porque hay carreras que no he ganado, pero estoy muy en paz con este deporte. Me siento muy satisfecha con lo conseguido. Tengo un patrimonio inmaterial, dejando los trofeos de la estantería a un lado, muy grande. Y éste es el importante. Lo que me falta es lo que te he comentado antes: preparar una carrera y hacerla sin dolor. La carrera perfecta. Una de 100 millas como UTMB teniéndolo todo controlado y fluyendo a la perfección. No hablo del resultado, sino de llegar a la línea de meta y pensar que todo ha ido perfecto. Esto no sucedió cuando gané. Lo pasé muy mal. Me queda hacer la carrera perfecta en UTMB. Venía de una neumonía en Himalaya y tenía los pulmones muy tocados. También sufrí un fallo de alimentación en el kilómetro 100, y lo pagué muy caro. Me gustaría hacer los últimos 10 kilómetros viendo Chamonix mientras disfruto de la llegada, independientemente del resultado. También me queda correr en Estados Unidos, en la Western States y en la Hard Rock. Pensaba que ya nunca lo haría, pero quizás ahora se abra una pequeña brecha de luz. BUFF quiere que esté allí, me aprietan en el buen sentido y no les he dicho que no.

K: Aunque no disfrutases de esos últimos 10 kilómetros, imagino que cuando estás ya por las calles de Chamonix sabiendo que no se te escapa, tuvo que ser un bofetón emocional muy grande, habiendo sufrido tanto en esa carrera y en general en tu vida deportiva, y sobre todo siendo consciente de que en el año 2000 te dijeron que no volverías a correr… ¿Piensas en todo esto? ¿Llegas a llorar?

N: ¿Llorar? Sí, claro. Esa sensación de la que hablas la viví ya en Templiers 2012, cuando gané mi primera Copa del Mundo. Fue muy especial porque me acompañaba mi primo que también estaba en el momento del accidente de escalada. Ahí sí que lloré recordando lo que los médicos me dijeron, el dolor… Me abracé a él siendo consciente de lo que acababa de pasar. En UTMB fue similar. Venía de estar a punto de morir en Himalaya. Llegar a Chamonix, mirar al cielo, la imagen de mis dos hijos viniéndome a abrazar con toda la lluvia, la gente… Es un momento tremendo. Se me vuelven a saltar las lágrimas, Juanmi.

K: ¡Qué bonito es este deporte!

N: Sí, además es que esta carrera es muy bestia, la que todo el mundo quiere disputar algún día. Fue una pasada. Aquella noche me quedé totalmente dormida en la bañera de lo destrozada que estaba, física y emocionalmente. Ya no me quedaba ninguna deuda con los ultratrails. A partir de entonces, sólo disfrutar. Pero mira, mi cuerpo es muy especial. Me dejó ganar UTMB y a partir de entonces dijo que ya era suficiente. Hay que escucharlo. Llevo dos años muy tranquila disfrutando de otras cosas. La vida te cierra algunas puertas y te abre otras. He desconectado hasta el punto de no saber nada de ningún corredor. Ahora vuelvo a conectarme. 

 

 

 

K: ¿Qué tiene que tener una chica para conseguir lo que tú has logrado? ¿Es todo genética o herencia biológica?

N: Hay tres factores: entrenamiento, mente y genética. Esto de la ultra distancia es como un tablero de ajedrez. Está claro que la genética juega un papel muy importante porque todo el mundo está entrenado, pero es casi igual de fundamental el aspecto mental. Ser duro y tener un entorno que te ayude. También es clave la nutrición. Hablo en carrera, no en el día a día. En competición es crucial.

K: Núria, la primera carrera de montaña que haces es la Maratón del Aneto. ¿Qué recuerdas de aquel día?

N: Sí, fue en el siglo pasado, en 1999. Éramos cuatro gatos. Igual más, pero estaban todos los corredores que había en aquella época, los raritos. Yo tendría 21 o 22 años. No había hecho nunca una maratón ni sabía cómo prepararla. Salí con la misma estrategia que en Cavalls del Vent 2011, desde detrás, con miedo y lágrimas en los ojos pensando que lo que había que hacer era extraordinario, pero sin ningún pensamiento de podio. Con mucha humildad, Juanmi. Fue increíble. Ésta también es una de las carreras de mi vida. Y de las tres, me has preguntado. Hice tercera. Fui muy despacio al principio y luego me crecí como un animal. Ojalá hubiera sido de 50 kilómetros porque quizás habría mejorado el puesto. Estaba pletórica. Ahí descubrí este mundillo. Al cabo de medio año, me lesioné.

K: La vida siempre dándote una y quitándote otra.

N: Ya ves. Pero hay que seguir. Al final, con empeño y dedicación, las cosas buenas acaban sucediendo. Hay que luchar hasta el final. De decirme que nunca más podría correr, a estar ahí. Y ahora otra vez. Nunca hay que tirar la toalla. [Risas].

K: Núria, entronco con la siguiente pregunta que te quería plantear. Es algo que tengo que hacer. Tu vida se ha ido abriendo paso poco a poco. Puertas que se abren y puertas que se cierran. Tu afición a la escalada y alpinismo en Pirineos, Alpes o Andes del Perú. Tus primeras carreras de montaña. Tu caída al poco tiempo escalado en Montserrat con la rotura del astrágalo. No te rindes a pesar de que te dicen que no volverás a correr. Pruebas la bici. De aquí a los raids de aventura. Vuelves al trail. Ganas todo. Campeona del mundo. Alcanzas el sumun en UTMB 2017. Programa de televisión. Y ahora, la política. Núria. Si prefieres no hablar de este tema, lo entenderé perfectamente. Te soy sincero y te digo lo que pienso. Hay muchos que opinan que política y deporte nunca deberían ir unidos. Otros, imagino que aún sin pensarlo, prefieren evitar que se establezca esta relación. Tu caso es muy diferente. Nunca has ocultado un gran sentimiento independentista. Te voy a contar mi punto de vista que es el de un granadino que piensa que las cosas en Cataluña no se han hecho bien desde una óptica política que va en las dos direcciones. Hubo un momento en la política española en el que el conflicto catalán se utilizó como arma arrojadiza sin tratar de solucionar nada. Creo, y hay mucha gente que piensa como yo fuera de Cataluña, que hace tiempo que tendría que haber habido una consulta. A la vez considero que desde Cataluña ha habido ciertos comportamientos ciertamente reprochables en los últimos años que han intensificado el conflicto.

 

 

Núria, no quiero que me des tu punto de vista político sobre el asunto catalán, pero sí que me gustaría que me contaras por qué no separar política y deporte.

N: Para mí es muy sencillo. Nunca he ocultado mis sentimientos que es el de muchos catalanes. No nos sentimos españoles por muchos motivos, por cómo pensamos que se nos ha tratado, por la cultura, por el idioma… Este es un sentimiento que nunca podrán quitarnos. Aunque en nuestro DNI ponga que somos españoles, muchos no nos sentimos de esta manera. Lo único que pedimos es un referéndum, que la gente pueda votar y a partir de ahí tratar de encontrar una solución acorde con la decisión para vivir en democracia plena. Lo que pasó el 1 de octubre fue muy grave y violento. ¿Qué hay de malo en salir a votar? Dicho esto, yo cuando he manifestado mi posición política, siempre lo he hecho con mucho respeto. Nunca he escondido mis sentimientos políticos ni de cualquier otro tipo. A mí me representa Cataluña y no tengo por qué ocultarlo. Nunca nadie me ha reprochado nada en persona. Las redes sociales son otra cosa. Por aquí se me ha insultado muchísimo, pero en el cara a cara con la gente siempre me han respetado porque saben que yo también respeto. Tengo muchos amigos en España. Es un país maravilloso. Me encanta correr ahí, pero creo que el matrimonio está roto. Y si una relación quiebra, lo mejor que se puede hacer es que cada uno tire por su lado. Es simplemente el derecho a decidir. Si somos más los que opinan que no, pues ya está, pero si no se hace la consulta, estaremos años y años con confrontaciones y malos rollos. Sólo es esto.

K: ¿Y dónde yo quería llegar? Me refiero a la gente que critica que siempre andas mezclando política y deporte.

N: Yo nunca he entrado con una pancarta de Junts per Catalunya, Ezquerra o la CUP diciendo “votad esto”. Tengo fotos en conciertos cuando era muy joven y ya estoy con mi estelada. La bandera que llevo es la misma que me firmaron los componentes de un grupo catalán. Siempre ha venido conmigo, no ahora para generar malos rollos, incluso siendo corredora profesional y pudiendo afectarme negativamente. Núria Picas no ha cambiado. Al menos, sincera soy, y nadie me podrá echar en cara lo contrario. Soy amiga de Luis Alberto Hernando que es Guardia Civil y no pasa nada. Podemos opinar y correr carreras por montaña.  Pero siempre con respeto, Juanmi. Es así. ¿Qué menos que poder decidir? Estamos en el siglo XXI. El problema no es sólo de Núria Picas, sino de más de dos millones de personas. Y cuando ese número de gente está pidiendo una cosa, al menos se nos podría escuchar. Ahora estoy en el Parlamento de Cataluña. Se me abrió una puerta y entré. Cuando tuve la oportunidad lo pensé muchísimo porque tuve que renunciar al programa de televisión que realizaba ya que las dos cosas no podían compaginarse. Quise probar para ver qué pasaba ahí dentro. Acepté y estoy viviendo una etapa que no será para siempre. La he vivido pero la política no es lo mío. Yo soy deportista y me gusta estar en la montaña. El partido está contento conmigo, pero Núria Picas es una persona de montaña. ¿Quieres que te cuente un secreto?

K: ¡Venga!

N: Estoy estudiando para ser guía de montaña. [Risas]

K: ¡No paras! Esto enlaza con lo que te iba a preguntar ahora. ¡Joder, Núria! Siento que esta charla está fluyendo muy bien.

N: Sí, ¿verdad? ¡Yo también!

K: Me dices que eres bombera y deportista, no política. Y yo quería que me dijeras si te sientes más deportista de montaña o montañera.

N: Este invierno hicimos un meeting con una serie de chicas vinculadas a la marca Atomic. Estaban Mireia Miró, Miriam Marco, Stefi Troguet, Sílvia Puigarnau… Y abrí los ojos. Me hizo preguntarme qué estaba haciendo. Yo vengo de la montaña. Mis padres me educaron en la montaña. Lo mío es escalar y otras muchas actividades. Me gustan las carreras porque amo ir rápido por la montaña. Se me abrieron los ojos gracias a Miriam Marco que es la primera guía de montaña nivel III en España, y en ese momento sentí que quería probar. Estoy estudiando el bloque común y el complementario. En noviembre entraré en el específico. Y cuando termine con la política me gustaría meterme en esto y crear mi propia empresa. Quiero trabajar mucho con mujeres. Somos muy pocas y debemos ayudarnos. También tengo un proyecto de expedición con las chicas Atomic y que aún estamos pensando y vistiendo. Será algo en clave femenina en Himalaya, igual con los esquís puestos.

K: En Kissthemountain siempre apoyamos mucho el deporte femenino.

N: Sí, lo sé. ¡Qué bien!

K: Dos cosillas más y terminamos. Si pienso en Núria, me viene a la imagen BUFF. No sé, creo que tu relación con esta marca va más allá de una transacción comercial. No te han abandonado cuando llevas parada dos años, sino todo lo contrario. Cuando le propuse a Sergi Muñoz de BUFF hacer este reportaje, no tardó ni un minuto en responderme cuando siempre anda súper liado.

 

 

N: BUFF para mí es más que una marca. Es mi casa y no sólo de ahora, sino de siempre. Recuerdo que hace unos años, cuando aún no estaba ni en BUFF, puse en el móvil un adhesivo de esta marca. Mi compañero de trabajo me preguntó que por qué lo llevaba, si acaso me pagaban… Le respondí que no, pero que siempre me había gustado y me había sentido identificada porque apoya mucho el deporte de aventura. Fue uno de los primeros sponsors de los raids. Fíjate, al final nos unimos y no me veo en ningún otro lugar que en BUFF. Soy muy fiel con las marcas que siempre me han apoyado. Con BUFF todo va más allá de un contrato. De hecho, estamos trabajando sin ninguno. La palabra para mí es mucho más importante. Siempre han estado ahí, en lo bueno y en lo malo. Es una relación de amor. Me caen genial Sergi, Pau… También está el creador de BUFF, Joan Rojas, a quien seguimos pensando y echando de menos. Somos una familia. Para mí es un honor representar a esta marca.

K: También tienes buena relación con PETZL.

N: Sí, aquí también hay mucha amistad. Además, PETZL es la marca de toda la vida de cuerdas, de arneses, material de escalada. Me encanta. Me gustan las marcas bonitas, como también BUFF o Salomon, que entran por los ojos. Mi amistad con Andreu Calvó o Lidia Cano de PETZL está ahí.

K: Núria, ¿A quién admiras?

N: A deportistas de muchas disciplinas. Me gusta coger cosas de cada uno. Kilian Jornet, Michael Jordan, Roger Federer, Megan Rapinoe… Les estudio muchísimo. También corredoras. Mireia Miró para mí es una diva del trail y del esquí de montaña. Laia Sanz que es una guerrera encima de la moto. Escaladoras como Lynn Hill a quien he tenido la suerte de conocer. También tenía a Lance Armstrong, pero… ¡Qué pena más grande! Unos ídolos que se van y otros que vendrán.

K: Eres un torbellino.

N: Soy muy inconformista. Vivo por etapas. Mosso d’Esquadra, bombera, atleta, televisión, política. Ahora tengo en mente lo de guía de montaña… Hay que probar.

K: Claro que sí. Es un lujo poder cambiar de vida. Hay que aprovecharlo. ¡Cuánta gente es lo mismo toda la vida!

N. Sí, ¡qué pena! También he escrito dos libros y doy conferencias. [Risas].

K: Me ha encantado hablar contigo, Núria.

N: Mi madre me dice: “Niña, déjate algo para la próxima vida que si no te aburrirás”.

 

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