Maria Benach | Berta Martín

Berta & María. Ángeles a ambos lados de la cuerda. La Sportiva Spain.

Fotografía: Israel Macia

ÁNGEL CON ALAS PROPIAS. Por Berta Martín

María, una mujercita con carácter y de ideas muy claras. En su esencia, sigo viendo a la niña feliz, alegre y decidida que me cautivó hace ya 8 años.

Juntas hemos cruzado un océano a ciegas, con velero, a menudo a merced del viento y sin saber a qué puerto íbamos a llegar.

Empecé entrenando a una pequeña tozuda, que no admitía volverse a casa sin resolver los bloques que le proponía o el desafío de la sesión. Muchas esperanzas puestas en su empeño por progresar y jamás una decepción…, enseñándole a moverse y a entender el ritmo de su cuerpo entre presas de colores.

La comunicación en el deporte, como en la vida, es fundamental. Transmitir conocimientos, ideas y emociones honra a un buen deportista, además de ayudar a ser mejores a los que vienen detrás. Cuando sale del corazón y de la voluntad de trasladar la pasión por el deporte, se crea un buen equipo. Un tándem equilibrado.

María es disciplinada y muy obediente. Siempre está dispuesta a escuchar y a encajar las críticas más duras para rectificar y mejorar. No es la aptitud lo que determina lo grande que es, sino su Actitud, con mayúsculas. Esto es lo que hace de María una persona tan especial: su actitud noble, sincera y luchadora. Es una guerrera muy silenciosa. No se le ve venir pero casi nunca falla.

Siempre puede sorprenderme hasta en las situaciones más inverosímiles. Para mí, esto tiene un valor inquebrantable. Es de esas cosas que la naturaleza le brinda a uno. Matices sutiles en una personalidad.  Conocer a María para disfrutar de esto a su lado es un pequeño regalo de la vida. Cuando ocurren estas situaciones, nos hace felices, y compartir con su familia esos momentos es realmente especial.  Nos carga las pilas a todos. Eso sólo puede hacerlo María.

 

Gracias a sus resultados ha tenido la oportunidad de viajar y competir a nivel internacional. Ahora está en ese punto en el que veo que sabe mucho más que yo. Ya es dueña de su cuerpo y de su mente, y mi presencia le aporta algo indescriptible: le llena un pequeño vacío que le ayuda a sentirse completa, pero es circunstancial y pronto se dará cuenta que es un ángel con alas propias.

Ella sabe que hacer un deporte de alto rendimiento es como realizar un máster en introspección personal.  La fuerza no proviene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable para mejorar en todos los aspectos.  Ahora está en proceso de asimilar este concepto.

A menudo hablamos de las derrotas y de los momentos difíciles. María sabe mirar atrás para valorar lo que ha construido, y ni es arrogante por sus buenos resultados, ni destructiva con sus errores. Esto me gusta mucho de ella. No suele encallarse cuando tiene un mal resultado, e intenta centrarse de nuevo en el entrenamiento.

Juntas abandonamos un barco y subimos a otro…  Y luego a otro… Y luego a otro.

Ella es la imagen corporativa de mi empresa por sus valores como persona y deportista. Autodisciplina, perseverancia y reto personal. Autenticidad, inspiración, honestidad y compromiso. Son valores que determinan a María. Ambas sabemos que en esta vida hay que darlo todo, y que con el amor y el apoyo de los nuestros, todo es mucho más fácil.

 

ÁNGEL PROTECTOR. Por María Benach

Conocí a Berta con 8 años en una competición catalana que se realizó en Reus. Allí ella habló con mis padres con el propósito de entrenarme. En ese momento lo hacíamos en un rocódromo de Sabadell, y decidimos compaginar los dos sitios. Finalmente acabamos decidiendo entrenar sólo con ella en un rocódromo que tenían en Esparraguera.

Tengo muy presente el primer día de entrenamiento. Cuando le vi escalar por primera vez fue como… ¡Uf, ¿ella será mi entrenadora? Yo quiero ser como ella! Estaba emocionada y nerviosa porque no podía creer que tuviera la oportunidad de poder entrenar allí. En casa nadie practica la escalada. Era un mundo desconocido para mí y para mi familia. Gracias a ella y al entorno de amigos que he ido haciendo, pude empezar a disfrutar más al salir a roca.

Desde los primeros días con ella supe que nos llevaríamos bien, que sería positivo y que iba a aprender mucho. Eran entrenamientos muy diferentes a los que hasta el momento estaba haciendo. También mucho más personalizados y adaptados a mis necesidades y carencias. La verdad es que me fue genial  desde el principio.

En poco tiempo note una gran mejoría, tanto en técnica como en motivación, porque Berta siempre estaba conmigo. Recuerdo que yo daba muchos golpes cuando escalaba. Ella siempre me decía que intentara evitarlo, pero no había manera. Entonces, cada vez que daba un golpe me pellizcaba en la pierna. ¡Ja, ja, ja! Entrenar con ella siempre ha sido muy divertido, y lo mejor de todo es que cada día aprendo cosas nuevas.

Me aporta confianza, motivación y, sobre todo, tranquilidad cuando escalo con ella. Sabe cómo animarme en los momentos de bajón, me hace hacer listas de mis puntos fuertes y débiles, me envía videos de motivación, y, lo más importante, me escucha y me entiende. Lleva conmigo desde que era muy pequeña y me ha ayudado a crecer tanto como escaladora como persona. Me ha enseñado cómo afrontar una mala competición. Cuando una vía en roca me cuesta encadenarla, ella siempre me dice: “los resultados son efímeros;  lo importante es disfrutar con lo que haces”.

Berta nunca se da por vencida conmigo, siempre tiene algo nuevo que enseñarme, y si tiene que ser dura y seria, también lo es.

Recuerdo mi primer 7c/+, Una Bonita Sesión de Mete y Saca, en la Paret de les Bruixes (Terradets ) del que me siento muy orgullosa. Ha sido una de las vías en las que más he disfrutado y de las más bonitas que he hecho. Es una vía de resistencia donde la dificultad se encuentra en su parte final. Aquí aprendí lo que era luchar por un proyecto, y Berta estuvo conmigo en todo momento, ayudándome a solucionar los pasos más difíciles, y a hacer que no me diera por vencida por mucho que me costara. Berta me aseguraba el día que conseguí encadenarla. Durante toda la vía me transmitió mucha tranquilidad y seguridad. Fue muy emocionante.  Cuando baje de la vía no me lo creía. Lo mejor fue poder celebrarlo con ella y con mi familia.

 

En cambio, el día que encadené La Marroncita, mi primer 8b en Oliana, ella no pudo estar conmigo. Al bajar de la vía, después de celebrarlo con mi familia y amigos que estaban allí,  le llamé. No me dejó ni hablar. Me dijo directamente: “¿La has hecho, verdad?”

Cuando algo me sale bien, siempre le llamo rápido. Si no lo hago, ella sabe que no ha ido cómo esperaba. Entonces me deja mi espacio. Al acabar el día siempre nos llamamos y hablamos de cómo me ha ido y de cómo me siento.

La verdad es que todas las vías que he encadenado estando con ella son especiales sólo por el hecho de haber estado las dos juntas en roca. También ha sido un gran apoyo para mí en las competiciones. En mi primera Copa de España estaba más que nerviosa. No me dejó ni un momento. Y en mi primera competición en Internacional, los nervios me sacaron por un momento fuera de la competición, pero Berta consiguió que me centrara y conseguí pasar a finales. Siempre es un gran apoyo.

Desde siempre he admirado a Berta. Como he dicho anteriormente, la primera vez que le vi escalar supe que quería hacerlo como ella. Me gusta su técnica, su estilo y, sobre todo, lo resolutiva que es para afrontar la dificultad de un proyecto. Pero quizás lo que más me gusta son la tranquilidad que me transmite y cómo me hace disfrutar siempre que escalamos juntas.

Me queda mucho por aprender. Soy muy joven y ella tiene una gran experiencia en el mundo de la escalada que ahora justo empiezo a vivir a nivel competitivo tanto nacional como internacionalmente. Hay momentos muy duros.  Lo mejor para sobrellevarlos es poder tener a una persona de confianza a tu lado, que te conozca y sepa cuándo te tiene que hacer ver los errores, pero sin desmotivarte, y disfrutar contigo de los buenos momentos.

No me planteo entrenar sin ella. Al contrario, mi sueño es poder llegar o luchar por ser campeona del mundo, participar en unas  olimpiadas, encadenar un montón de proyectos… Y me encantaría tenerla a mi lado siempre. Berta, esté o no conmigo en una competición o escalando en roca, siempre está pendiente de lo que hago. Junto con mi familia, es un apoyo incondicional. La quiero mucho.

 

 

 

 

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