Javi Domínguez

Javi Domínguez. El poder de la mente.

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erá difícil que Javi Domínguez olvidé 2017. Ha ganado dos de las carreras más prestigiosas de nuestro país: Ehunmilak, por cuarta vez, y Travesera Integral de Picos de Europa, campeonato de España de Ultra Trail. Simplemente estos dos éxitos ya serían suficientes para considerarlo uno de los mejores corredores del panorama nacional. Pero es que Javi se ha impuesto, estableciendo nuevo récord, en una de las carreras más importantes a nivel internacional: el Tor des Geants. Para él, tal y como nos cuenta, una experiencia muy diferente a todo lo vivido hasta ahora debido a su excepcional dureza.

 

Texto: Kissthemountain

 

Kissthemountain: Trabajas en Elgoibar [Gipuzkoa], ¿no?

Javi Domínguez: Sí, a 45 minutos de casa. Hoy iba a salir más tarde, pero me han cancelado una reunión y he podido hacerlo antes.

K: Por allí también trabaja Maite Maiora…

J: Sí, y su pareja, Iosu Juaristi.

K: Estuve allí con ellos hace tiempo, cuando hicimos la charla con Maite en el número #04.

J: Les conozco desde hace bastante. Un amigo con el que trabajo es de su cuadrilla.

K: Eres físico, ¿no? ¿Dónde trabajas?

J: Sí. Trabajo en un centro de investigación enfocado a la fabricación avanzada como jefe de proyecto, añadiendo tecnología mediante el software al mundo de la máquina herramienta.

K: ¿Te deja tiempo para entrenar?

J: Trabajo ocho horas al día. Lo bueno de correr es que con hora u hora y media diaria, ya tienes suficiente. No es como con la bicicleta. Además, puedes hacerlo en cualquier sitio. Este deporte da mucha libertad.

K: Javi, tu temporada ha sido espectacular. Además del récord en Tor des Geants, ganaste el Campeonato de España en la Travesera de Picos de Europa, también la Ehunmilak por cuarta vez, fuiste décimo en Madeira Island Ultra Trail y séptimo en el Desafío Somiedo…  Es brutal, ¿no?

J: Sí, y además hice mi mejor marca en Zegama. No es ningún tiempazo, 4 horas y 20 minutos, pero supone mucho para mí pasar de pensar que vas a menos, a de repente hacer marca. Es como darme cuenta de que sigo progresando con 43 años. Siempre piensas que a partir de los 40 sólo tienes margen de mejora en distancias más largas y que el rendimiento baja en  pruebas más cortas. Pensaba que nunca superaría mi marca de 4:27. Bajar siete minutos es como decirme que todavía no estoy en la curva descendente. Es una motivación muy grande. Con la edad se gana en sabiduría y experiencia. Y luego, pues como has dicho, Ehunmilak, Travesera y Tor.

K: El año pasado en el Campeonato del Mundo  en la Buff Epic Trail donde hiciste tercero, creo que en los kilómetros finales, cogiste a Manuel Anguita que es mucho más joven que tú, ¿no? Es un buen amigo mío.

J: Sí, es un tío muy bueno. Igual le falta conocerse un poco más y algo de experiencia. Cuando le pasé estaba fatal. Luego se recuperó y en la bajada no le distancié, y eso que bajaba rápido a ver si pillaba al segundo. En otras carreras en las que hemos coincidido también le he visto muy rápido. En Travesera lo hizo muy bien. Con la edad que tiene… Y en Transvulcania hizo un tiempo espectacular.

K: Tiene una capacidad de recuperación física bestial. Puede ir muerto y de repente salir adelante.

J: La parte mental también es fundamental.

K: Puedes recuperarte completamente después de pasar por momentos muy malos, ¿no?

J: A mí me ha pasado que estando fundido, me han dado una noticia positiva y me he venido completamente arriba. El año pasado en la Diagonale des Fous, por ejemplo, quedando unos 30 kilómetros, en una de las subidas más largas que hay, iba destrozado, pensando que iba quinto y que me iba a pasar el que venía detrás. Al llegar arriba me dijeron que iba tercero… Eso me hizo empezar a correr más rápido. En las siguientes tres o cuatro horas volé. Muchas veces consiste en creértelo. Hay siempre altibajos. Cuando estoy en la parte baja, siempre pienso en que seré capaz de darle la vuelta.

K: También me decía la corredora Teresa Nimes que es importante salir sin muchas expectativas…

J: Creo que una de las virtudes que tengo es que no me pongo nervioso. Hay gente que no gestiona bien sus nervios.

K: Más que de nervios, hablo de no venirte abajo porque no arrancas bien, y de repente te ves décimo cuando ibas a por el podio.

J: Pero es que décimo puedes ir en las primeras horas y luego ir recuperando. Nunca se sabe cómo se va acabar. Fíjate en Ludovic Pommeret cuando ganó hace dos años el UTMB… Me pasó en el kilómetro 100 o 105 yendo yo octavo. Venía de atrás y luego ganó. Hay que pensar que puedes estar adelante para poder llegar. Además, el efecto de ir pasando a gente… Por eso te decía lo del poder de la mente. No hay que sentirte mal si en las primeras horas no están saliendo las cosas como uno espera. En un ultra puedes estar décimo en la cuarta hora y luego ganar.

K: Javi, ¿cuál es tu primer recuerdo de la montaña?

 

Javi Domínguez

 

J: La verdad es que descubrí la montaña bastante tarde. La primera vez que fui al monte fue con unos amigos en plan macarra, con botas de militar, chupa de cuero y con una litrona. Era muy macarrilla. Me acuerdo de estar en la cima con todo nevado y no poder ni encenderme un cigarro por el viento que hacía. Ese es mi primer recuerdo. Fue en el Gorbea. Descubrí este deporte tarde porque mi entorno no era de salir a la montaña sino más urbanita.

K: ¿Cuándo empiezas a tomarte esto de otra manera?

J: Empecé a correr por asfalto con la crisis de los 30 pensando que se acababa el tiempo… ¡Fíjate, a los 30! Más tarde probé con el monte. También empecé a hacer esquí de montaña. Me aficioné no sólo a hacer carreras, sino también a ir a la montaña.

K: ¿Cuál es tu montaña? Hablo de en la que pasas más tiempo, la más especial…

J: Aunque no sea donde más vaya, quizás sea el Aratz. Me gusta subir y desde allí ir al  Aizkorri. Me encantan los bosques y el Aratz  tiene uno precioso en la subida. Es un hayedo increíble al lado de un río. La última parte es más de piedra…

K: Javi, han pasado ya unos cuantos meses desde tu victoria en el Tor des Geants. Habrás tenido tiempo a asimilar todo y de pensarlo con calma. Probablemente sea una de las carreras más importantes del mundo y hay muy grandes corredores de la historia que no han conseguido ganarla. Quería preguntarte si crees que esa victoria puede haberte afectado como corredor. ¿Hay un Javi Domínguez antes y otro después del Tor?

J: No, no creo. No me ha afectado tanto como para decir que hay un antes y un después. Sí que puedo decir que en el Tor des Geants he tenido una experiencia nueva por la que no había pasado hasta ahora. Una experiencia muy dura. Hubo partes muy complicadas. No hablo del desgaste físico o muscular que también fue grande, sino más bien del aspecto psicológico. Fue algo brutal, sobre todo las últimas 7 horas. La falta de sueño, el cansancio mental y ver que la cabeza está no ya al 80% sino bajo mínimos. Es durísimo.

 

“Al pasar las horas, el cuerpo y la mente se cansan de una manera progresiva. Cuando pasas dos noches, empiezas a ver visiones; después de tres, en mi caso, veía que la cabeza no iba bien. Ves cosas raras durante casi 40 horas. Empiezas a distorsionar la realidad”.

 

K: Bajo mínimos…

J: Cuando estamos cansados no pensamos igual. Hay ocasiones en las que después de un entreno largo entras por la ciudad y no te das cuenta ni de los semáforos. Vas como en otro mundo. Luego piensas que te podría haber pillado un coche. Al pasar las horas, el cuerpo y la mente se cansan de una manera progresiva. Cuando pasas dos noches, empiezas a ver visiones; después de tres, en mi caso, veía que la cabeza no iba bien. Ves cosas raras durante casi 40 horas. Empiezas a distorsionar la realidad. Me supuso mucho…

K: ¿Te preocupas?

J: Sí, aunque soy consciente de que es por la falta de sueño. Es como lo de las visiones. Sabes que es una mala pasada que te juega la vista por el cansancio. Sabes que no es cierto lo que ves. Con la falta de sueño, se desvirtúa todo. No sabes si es parte de un sueño o de la realidad. Durante varias horas hubo momentos como esos que pasas cuando estás leyendo en la cama y comienzas a quedarte dormido. Piensas que eres parte de la historia… Es lo mismo. Había momentos en los que me creía que estaba en un sueño o que era todo irreal. Me olvidaba de que estaba en medio de una carrera.

K: ¿Se puede llegar a correr casi dormido o en ese estado de duermevela?

 

J: Más que dormido… En mi caso hubo momentos en la carrera en los que iba andando medio zombie por el sueño que tenía. Casi me caía. De hecho, el tercer día al amanecer, había sol y me tumbé en el suelo en mitad de la montaña. Estuve durmiendo un cuarto de hora. No podía seguir. Iba como dando tumbos. Pero de lo que te hablo es en la última noche. Físicamente iba bien. No creo que mi ritmo fuera más lento. Pero mentalmente, me iba. A veces pensaba que estaba de vacaciones dando una vuelta y no en una carrera.

K: ¿Piensas que puedes perder la cabeza?

J: No, sabes que se arregla durmiendo. No es como con otros problemas psicológicos. La historia es que después de muchas horas así, estaba cansado de no poder controlar mi cabeza como tendría que hacerlo. Era como lo de ver objetos extraños. Al principio te hace gracia, pero luego estás cansado de esta situación y quieres sólo realidad. Quería dejar de ver cuernos de ciervos en las ramas de los arbustos. Quería ver un árbol, no una visión.

K: Es fuerte.

J: Me supuso uno de los peores momentos que he tenido en una carrera. De hecho, terminé contento, pero por dentro estaba muy enfadado conmigo y con lo mal que lo pasé. Tuvieron que pasar un par de días para que me reconciliara con la carrera y comenzara a saborear el triunfo.

K: Quería pedirte que cerraras los ojos y me describieras el último kilómetro, pero ya veo que ibas muy cabreado…

J: Creo que en el último kilómetro ya no lo estaba tanto. Bajas del refugio Bertone y llegas al pueblo. Además, en esa bajada hay que estar muy pendiente pues hay muchas raíces y piedras. Vas muy cansado. Una vez que llegas al llano, ya conocía el camino. También se pasa por ahí en el UTMB. Sabía que había una fuente. Intento siempre llegar con buena cara a la meta. Es con lo que se queda todo el mundo. Sé que en esta carrera uno llega con muy mal aspecto. Babas y legañas. No me gusta dar una imagen con la que se pueda asustar mi gente querida, como mi madre. Paré en la fuente y me quité alguna ropa, me limpié la cara, me arreglé un poco. Hay que llegar sonriendo como si no hubiese pasado nada [Risas]. No, en serio, no quería llegar con demasiado mal aspecto. Además, tenía tiempo. Ese último kilómetro fue de decirme que ya estaba.

K: ¿Muy feliz?

J: Sí, pero más que por ganar, por terminar. Es lo que te decía. Estaba muy cabreado. Los últimos kilómetros se me hicieron eternos. Las dos últimas horas fueron una tortura. Quería terminar y me daba igual la posición. No fue una llegada de felicidad por la victoria, sino por haber terminado.

K: Por fin puedes pensar en dejar de sufrir, más que en haber ganado. Aunque imagino que cierta felicidad también te acompaña por la victoria, ¿no?

J: Sí, Juanmi, sí la llevas pero… Es algo que saboreas más cuando han pasado unos días.

K: ¿En qué momento eres consciente de que vas a ganar? Creo que Franco Collè iba delante de ti a falta de unos 30 kilómetros.

J: Sí, le paso a falta de 35 kilómetros.

K: ¿Estaba roto?

 

“Durante varias horas hubo momentos como esos que pasas cuando estás leyendo en la cama y comienzas a quedarte dormido. Piensas que eres parte de la historia... Es lo mismo. Había momentos en los que me creía que estaba en un sueño o que era todo irreal. Me olvidaba de que estaba en medio de una carrera”.

 

J: En la anterior base de vida, a falta de unos 50 kilómetros, me llevaba dos horas y cuarenta minutos. Yo había parado algo más a dormir que él. En total, entre que dormía o estaba parado, se me iría una hora y media. Él no paraba nada. Hubo un momento como el que te he comentado antes. Pasar de estar de bajón a que te digan que le vas recortando… Aunque igual me mentían cuando me decía que el primero iba muy mal. Pasas de estar ahí medio vendido, por así decirlo, y asumiendo que vas a quedar segundo o tercero, a tener un punch… Empecé a encontrarme muy veloz. Igual fueron los tramos más rápidos que hice en la carrera. Esa diferencia se fue reduciendo rápido. Volaba. Él debió de quedarse dormido. Me comentó que hacía microsueños de un minuto. En uno de ellos creo que se le fue una hora en medio del monte. Cuando le pasé quedaban unos 35 kilómetros. Tardé siete horas en hacerlos. ¡Mira si se puede dar la vuelta!

K: ¿En qué momento ves que si no te pasa nada malo, lo normal es que llegues primero?

J: Cuando pasé a Collè. Yo veía que iba corriendo bien. Pensé que iba a ganar aun sabiendo que me quedaban muchas horas. En una carrera así, puede pasar cualquier cosa. Me veía con fuerza y, por los tiempos que me habían dado respecto a Bossatelli que fue quien llegó segundo, pensaba que era difícil que se me escapase. Pero ten en cuenta lo que te he dicho antes sobre el estado de mi mente. A veces olvidaba incluso de que estaba en una carrera.

 

K: Te iba a decir que hay que tener casi un punto de locura, pero más que eso, es una fortaleza mental superior para saber vencer esos momentos de pérdida transitoria dela cordura… Quizás alguien más débil puede llegar a…

J: Es como cualquier ultra, Juanmi. Yo siempre intento evitar los pensamientos negativos que te minan. Si me duele algo, me digo que ya se me pasará. Si veo que estoy más flojo, pienso que ya lo superaré. Intento eliminar lo negativo. Creo que en eso soy bastante fuerte.

K: Esa es una cualidad que hay que tener para ganar el Tor y…

J: Físicamente tienes que estar preparado. El componente psicológico es muy importante porque son muchas horas. Para ganar hay que dormir poco o nada, y eso, como te he dicho, hace que la cabeza te juegue malas pasadas. También hay que tener suerte con el estómago. 30% físico, 30% mental y 30% estómago.

K: Y suerte… ¿Cómo gestionaste el sueño?

J: Fui improvisando porque nunca había hecho algo parecido. Antes de empezar la carrera había pensado en hacer dos paradas de una hora. Pero fui improvisando en función de lo que me decían quienes me iban asistiendo en la carrera y según me encontraba yo. A media carrera decidí hacer paradas de 20 minutos para dormir. En total hice tres. En una conseguí dormir todo el tiempo, en otra, que es en la que me quedé dormido en medio del monte y donde me despertaron unos copos de nieve, en lugar de 20 fueron 15 minutos. En la tercera estaba tan activo que no podía dormir. Lo suficiente para quitarme la tontería que te da el sueño.

K: ¿Y se quita, Javi?

J: Sí, a mí me funcionó. La vez que dormí por la mañana en el monte, iba dando tumbos, y la verdad es que me despejó. Es como cuando vas conduciendo y  vas dando cabezadas… Paras y te recuperas muy bien.

K: Hicimos un artículo del Tor des Geants con fotos de Rubén Fueyo que enseñaban a gente durmiendo en las bases de vida y refugios… Parece una morgue.

 

“...el tercer día al amanecer, había sol y me tumbé en el suelo en mitad de la montaña. Estuve durmiendo un cuarto de hora. No podía seguir. Iba como dando tumbos. Pero de lo que te hablo es en la última noche. Físicamente iba bien. No creo que mi ritmo fuera más lento. Pero mentalmente, me iba. A veces pensaba que estaba de vacaciones dando una vuelta”.

 

J: Sí, conozco a Rubén personalmente. El sueño puede llegar a ser un problema muy grande. Hubo una noche en la que quería dormir en medio del monte pero no podía porque hacía muchísimo frío. Tienes que esperar a llegar al refugio que a veces está a hora y media de camino. Cuando lo hice, ya me había despejado y no pude dormir.

K: Da miedo eso. Pensar que el cuerpo te pida dormir y aún te queda una hora y media para llegar… ¡Es mucho tiempo, joder!

J: Si estuviera conduciendo sí que me daría miedo, porque parado te duermes, pero corriendo es más difícil. De hecho, en la última subida al Col de Malatrà, iba ascendiendo y cada vez hacía más frío…

K: Es que claro no te puedes parar porque puedes incluso morir de una hipotermia.

J: Sí, en el Col de Malatrà había bajo cero. Antes de llegar a la subida final pasas por un refugio y paré por si acaso, por si me daba un ataque de sueño en la subida. Intenté dormir pero no lo conseguí. Más que descansar el cuerpo, lo hace la cabeza. Esta experiencia por uno mismo no se hace, pero en una carrera sabes que hay gente, y que en el caso hipotético de que te quedes tirado, alguien vendrá.

K: Pero quizás tarden tres horas. Aunque me imagino que llevarás GPS y que si ven que no te mueves es que algo pasa…

J: Sí, pero a veces no funciona. Y tampoco hay cobertura para el móvil en todos los sitios. En mi cabeza siempre estaba la seguridad, encontrarme bien. También conocer el recorrido, como en mi caso, ayuda. Ese tramo lo pasé bien y luego me vi con fuerzas.

K: Hay que ser muy fuerte, Javi. ¡Puede llegar a dar miedo! La noche, el frío, pensar que te puedes desmayar… Si te pones a tener pensamientos negativos, estos pueden ser muy malos.

J: Es jodido, pero de todas formas, llegados al caso de correr el Tor des Geants es porque ya has pasado muchas horas en el monte, de noche, en muchas carreras…

K: Es difícil comer, imagino.

J: Yo tengo suerte. A veces creo que podría comer hasta piedras. Pocas veces he tenido problemas de estómago. Mucha gente empieza a sentirse mal y no les entra nada y dejan de comer. A mí no me ha pasado nunca pero también me he forzado muchas veces. Yo sé que al coche hay que darle gasolina, pues al cuerpo igual.

K: ¿En qué momento estás ahora? ¿Estás descansando? ¿Has empezado ya pretemporada?

J: Ahora estoy en la mejor parte que es cuando he terminado todo lo que tenía que hacer y sólo hago deporte-salud. No paro de hacer cosas, pero con la diferencia de que si hoy hace muy malo, llueve y no salgo, no pasa absolutamente nada. En plena temporada, si un fin de semana tienes cinco o seis horas y hay un tiempo de perros, tienes que salir… Pero ahora, no. De todas formas, ya ha empezado a nevar y a mí me encanta el esquí de montaña. Ahora los fines de semana, toca esquiar.

K: ¿Haces bici?

J: Muy poco. No me termina de gustar. También necesitas el doble de tiempo que corriendo. Hago algo de escalada, rocódromo…

K: ¿Haces en esta época más fuerza en el gimnasio?

J: Sé que es algo que debería hacer, pero no. Hace unas temporadas me hice un cuadro con los días y todo esto, pero el año pasado y éste, nada. Igual que con las series… Tengo que estar muy motivado. Si te juntas con gente motivada, es lo mejor. Lo busco para que me contagien.

K: Javi, me da la impresión de que pasas un poco de eso de hacer fuerza o acumular en pretemporada… Te veo bastante más anárquico y que te dejas llevar. Llegará un momento en que te pongas más serio… Imagino que antes de que llegue Zegama.

 

J: Sí, como cada vez tengo menos fuerza de voluntad, me suelo poner carreras en medio. Es como la calidad que no hago entrenando. Es mi forma de ponerme al límite porque cada vez soy más vago para hacerlo entrenando. Me gusta hacer estas carreras de 20 o 30 kilómetros. Luego voy aumentándolos. 40, 60, 100… Es mi estrategia últimamente porque lo de seguir un plan de entreno, me cuesta mucho.

K: ¿Tienes pensado ya lo que vas a hacer el año que viene?

J: Algunas carreras sí. Primero las de esquí entre las que está la Pierra Menta que es una pasada y una de las mejores experiencias que puedes tener en esquí de montaña. Luego haré Madeira que es el primer ultra que hago. Me pilla demasiado pronto pero es lo que hay. Ehunmilak… También quiero volver al UTMB. Me gustaría la Diagonale des Fous.

K: El Tor que lo haga otro [Risas].

J: No quiero abusar de esa carrera. Todavía estoy saboreándola y sé que si vuelvo lo haré peor. Nos hizo un tiempo perfecto. Y además seguro que es una peor experiencia y el recuerdo que tengo ahora es súper bonito. Fue todo perfecto. Fui con unos cuantos amigos, corrimos cuatro… Luego, tras la carrera, estuvimos en una casa todos juntos, conocimos a gente del valle, nos corrimos dos juergas por allí… Sé que si vuelvo no va a ser así.

K: Entonces este año UTMB.

J: Sí, y con ganas. Aunque me vayan mejor otros recorridos como el de la Travesera, me gusta estar allí a pesar de que sea tan corrible y de que haya tanta gente. Eso también le da encanto de todas formas. Lo que más me gusta es el nivel que hay. Te mides con los mejores. Esta última edición me fastidió no poder estar allí aun sabiendo que estando Kilian Jornet y François D’Haene vas a quedar seguro dos peldaños por debajo que en el caso de que no estuviesen. También iré este año al Campeonato del Mundo de Escocia.

K: Entonces a partir de enero o febrero, te pones más en serio a correr, ¿no?

J: Sí, combinándolo con el esquí. Se hacen muchas horas y así voy acumulando felicidad en el monte.

K: ¿Cómo es tu relación con Vibram?

J: Es muy buena, Juanmi. Para mí es perfecto todo.

K: ¿Quién más está con Vibram?

J: En España sólo Uxue Fraile y yo. Luego hay cuatro franceses y cuatro italianos, también un suizo muy joven, Gediminas Grinius, el lituano, que es un crack. Parecemos la ONU.

K: ¿Cómo inicias tu relación con ellos?

J: Al quedar tercero en la UTMB de 2013, contactaron conmigo por correo y, no sé… Vi gente seria. Todo fue muy rápido. Me mandaron un contrato y hasta ahora… Me permite ir a muchas carreras, me dan material… Luego conocí a la gente del equipo e incluso a la gente de Vibram, los que nos ayudan con el equipo, con las carreras… Son gente muy maja. Son mis amigos. Hay una muy buena relación. Cada año vuelvo con ellos. Me dan igual las condiciones.

K: Te habrán salido novias después del Tor…

J: Y antes…, ¿pero qué me pueden ofrecer mejor que la amistad?

 

 

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