Iker Pou Artaburu

Iker Pou. El sueño de Artaburu.

Texto: Kissthemountain | Iker Pou

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RTABURU es un vocablo del euskera que se refiere a la cabezonería entendida ésta con un componente de rudeza. “Vete a desgranar mazorcas”. Iker Pou ha logrado después de seis años encadenar SU vía, aquella que abrió en 2012 y que para él ha supuesto una gran lucha personal, y sin duda, un exigente empeño en sacar tiempo de donde no lo hay. Tanto para él como para Eneko, su hermano, amigo y compañerísimo de cordada, ha significado mucho sacrificio y renuncia a viajes y a expediciones en las que tratan de poner todo y de seguir haciendo historia en una actividad que busca conjuntar alpinismo, escalada y expedición, como sinónimo de aventura auténtica. Pura vanguardia.

Han pasado seis años desde que Iker, con la visión en la búsqueda de vías de vanguardia que le caracteriza, se encontró con esta línea por primera vez. Fueron tres días de arduo trabajo para equiparla y muchísimos más para sacar los métodos primero y las secuencias después.

“Lo difícil muchas veces es tener las ideas y la visión de algo diferente que se salga de lo normal. Es muy complicado buscar sitios nuevos y actividades revolucionarias. Lo fácil es ir a tiro hecho. Siempre intentamos encontrar algo más y esto a veces es agotador. Perseguimos cosas que a nivel personal nos aporten”. Estas palabras son de Iker en una charla que mantuvimos hace unos meses. En Artaburu, la dificultad no sólo venía de la idea y de la visión, sino de la propia vía. En aquella entrevista ya nos decía que aún tenía un proyecto de escalada deportiva en su cabeza. Se refería a Artaburu. “Es una vía que sería mi máximo de dificultad. Es un proyecto que llevo años probando. Me gustaría centrarme e intentar hacerlo. Quiero realizarlo y pondré toda la carne en el asador. Después, creo que tengo claro que a nivel de dificultad en escalada deportiva me relajaré. Me supone tanto esfuerzo mental y de sacrificio que no lo volveré a intentar, porque creo que ya no compensa. Nos centraremos más en objetivos de exploración de sitios nuevos”. Quizás Artaburu haya supuesto un final de etapa para Iker. O quizás no. Nadie lo sabe. Tal vez Iker vuelva a desgranar mazorcas.

 

 

 

 

“Los sentimientos al encadenar Artaburu han sido muy parecidos a los que tuve con Acción Directa, y que no me han sobrecogido en otras vías importantes en mi vida, como Demencia Senil, por decirte una. Ha sido una lucha terrible como cuando con 23 años, con muy poca experiencia y también con la ayuda de muchos amigos, logré resolver la vía de Frankenjura”.

“Ni me lo creía, estaba como en una nube. Me dieron ganas de llorar. Neus, mi pareja, estaba allí junto a otro amigo. No pudo contener las lágrimas. La presión para ella también ha sido grande. Sabía lo que esta vía estaba suponiendo para mí. Ha sido una liberación. Estoy muy feliz. Me he quitado un gran peso de encima. Han sido muchas las veces en las que pensaba que no sería capaz. Al final la pelea ha merecido la pena en éste, mi eterno proyecto. La dificultad es lo que menos me importa. Sé que es lo más complicado que he hecho. Me ha supuesto un gran crecimiento personal y de sacrificio. El resto me da igual”.

 

“La abrí en noviembre de 2012. Ha sido muy complicado porque siempre estamos viajando y no le he podido dedicar el tiempo que una vía de esta dificultad requiere. La he ido probando todos los años un poco. Desde hace tres de una manera más seria. Ya en 2017 estuve a punto de hacerla. Ésta era la última oportunidad que le daba. He entrenado muy fuerte, sabiendo qué tenía que potenciar y cuáles eran mis puntos débiles. He llegado en uno de mis mejores momentos de forma. Incluso he adelgazado dos kilos y medio que me han hecho flotar mucho más”.

 

“Dos días antes de encadenarla me caí en la placa final, que es 6b+ o 6b, en el último seguro. Estaba todo resbaladizo y con poca adherencia. Me dio muchísima rabia pero me hizo ver que ya la tenía. Había conseguido salvar la caída con la que me había encontrado al menos 30 veces. Días antes de resolverla, me caí incluso antes de este paso complicado. Me dije que lo primero que tenía que hacer era llegar aquí. Mi estado de forma era excepcional”.

 

 

“Todavía hoy sigo sin creérmelo y realmente emocionado. Mucha gente me decía que lo dejase ya, que era una tontería, sólo una vía más. Pero a mí me ponía mucho. Era mi vía, mi sueño, y quería hacerla. Ha sido como poner final a una etapa muy bonita que ya me estaba estresando más de la cuenta. He tenido que arrastrar a mucha gente que se ha portado increíblemente bien conmigo. Va por todos ellos”.

“Eneko estaba como loco. Él sabe mejor que nadie los sacrificios que hemos tenido que hacer para culminar con éxito este proyecto. Es de los dos. Hemos sacrificado temporadas y viajes para centrarnos en esto. Muchas renuncias. Ha sido una cuestión de cabezonería. De ahí el nombre de la vía: Artaburu”.

 

 

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